Analytics

Traductor




EnglishFrenchGermanSpainItalianDutchRussianPortugueseJapaneseKoreanArabicChinese Simplified

 

martes, 26 de febrero de 2013

Memoria RAM 1-Parte 23: El Maestro Del Templo, RESURRECCIÓN DEL GUÍA DEL TEMPLO, Carlos Torres Valencia.


William_Smith dos

Mi Luz implosionó dentro de mi capsula de Días Creadores, me expandí dentro de ella, tomé posesión de todo cuanto en conocimiento había aprendido y el que estaba por venir.

Y viajé a lo inconmensurable; fui al pasado, me senté en medio de los Tronos de Luz, deambulé entre las dimensiones y luego de un abrir y cerrar de ojos de la eternidad… regresé por el túnel:

¡Ya no era oscuro! un arco iris de cristales giraba dentro del conducto a velocidades de luz; otra vez 144 veces, mi corazón volvió a pulsar como la primera vez que llegué en carne en este mismo cuerpo.

A gran velocidad 144 veces pulsó mi corazón, como un motor arrancó su movimiento, luego serenó mi propio ritmo y tiempo.

¡Y regresé a mi cuerpo! Abrí mis ojos y con ellos, los sentidos: había renacido en él, estaba resucitado en mi misma carne; tieso estaba todo mi cuerpo.

Lentamente y a cada pálpito de mi corazón, fui sintiendo mi cuerpo y la voz de mi Preparador replicó en mi Consciencia:

“Han pasado tres y medio años, equivalente a días, meses y tiempo en tus encarnaciones futuras; ya estás listo, ya puedes regresar a la vida de los hombres que necesitan de tus enseñanzas.

Estás preparado para comprender a los hombres, ellos son rudimentarios e incapaces, vanos y necios, porque no se han internado en el sendero de la muerte y de la vida.

Ahora levántate conmigo, camina por este Templo de toda Sabiduría y Saber, porque de aquí llevarás la luz a los llamados del final de los tiempos; si, allá cuando el corazón de éste día se detenga, al final de los tiempos”…

Y así como la muerte llegó por ayuno intermitente, los ermitaños del templo me suministraban a gotas, sumo de algas y leche de nueces, de aquellas que tiene forma de cerebro, de los árboles de las altas montañas…

Y mi Guía me mostró en consciencia el palpitar de Siete corazones de Tiempo y Espacio y cada uno se llamaba Día de Creación, y vi los corazones y leí sus tiempos totales; 13 mil billones de años sumaron todos hasta el último momento, desde el instante que iniciaron su palpitar, hasta cuando el Séptimo Día dejánse de palpitar.

Y vi que mi corazón y el de todos los hombres, palpitaba en el Segundo Corazón del Segundo Día Creador y allí, dentro de él, palpitaban 144.000 hombres finales, hijos de la Verdad guardada dentro del Manantial de Luz.

En la cámara de muerte, bajo el granito rojo, se guardó mi identidad, y debajo del Gran Mausoleo blanco, mis pasos al final de los tiempos; allí se deben reunir las almas de los hombres del cumplimiento; las vi llegar todas y aún las palabras del cincel rutilante, el descifrado final…

Y el tiempo me levantó por el Templo y reviví la memoria del Maestro de los Maestros, el Corazón de Consciencia del ANCIANO DE LOS DÍAS, EL HIJO DEL ETERNO… logré resucitar de mí mismo; esto me permitió verlo y ser testigo de cuantos al final de los tiempos se acercarán a Él:

Yo conozco los 144.000, vi sus símbolos con los que al final se presentarán, cumpliendo el designio en el Templo Interno, que se eleva con altura de techos y grandes pabellones: en espacios de Oriente, Occidente, Norte y Sur, que se cubre de cristales policromos y símbolos del arco Iris, del origen del Templo.

Vi el salón principal, sitio de los iniciados, los Maestros de Consciencia del Saber Eterno, quienes leen sus libros, escriben y meditan con sus lámparas de espíritu, en sus obras y conocimientos, Libros de los Tiempos.

“Guarda y cincela en tu comprensión este símbolo del altar de la muerte, allí reconocerás a cuantos hayan sido preparados en este Templo y tiempo”.

Los símbolos de la entrada, la puerta de madera y sus arreos de bronce, las paredes, los muros, las piedras grabadas y los dibujos de colores, la altura de sus techos y vitrales, la piedra y fuente de agua fresca; son los símbolos del nombre y Templo de Landak.

Allí reconocí al Anciano de los Días: me mostró su Presencia y me enseñó su nombre para el momento donde debía anunciarlo en la profecía del final de los tiempos y todo esto lo guardé en mi corazón, nueva consciencia de nuevo palpitar, mi nueva esencia…

El arado es mi Manto…

“Saris” fue mi nombre, después de resucitar: crecí en edad y conocimiento y al cumplir los 54 años en aquella preparación del Templo, salí al mundo de los hombres, viví entre ellos, y ellas, me enseñaron el amor y el dolor, las dos fuerzas que ajustan el espíritu del hombre.

Esto aprendí en aquellos tiempos, hace 13 mil años y de un continente hundido en el Atlántico; de allí vengo…

Luego regresé al Templo, donde hasta los 99 años, dediqué mi cuerpo a la perfección, durante ese tiempo mi aprendizaje restante se transfirió sobre el Guía, el Preparador, él me condujo al Salón de los espejos, a las Cascadas de Consciencia que los pensamientos humanos no son capaces de penetrar y reconocí al Gran Espíritu de la Consciencia, la Gran Memoria Ram que antecede a la Creación de las humanidades.

Me mostró en los espejos, el Centro de las Eternidades y pude ver el futuro más cercano de los hombres de éste planeta llamado Tierra;

viajé dentro de mí, en una Luz de conciencia, a la Consciencia de los hombres…

mqdefault dos

Posteado por Oliver Mora.

http://novaterra2013.blogspot.com/

https://www.facebook.com/Novaterra2013

WebSite:   http://despertando.me/?p=121428

No hay comentarios:

Publicar un comentario